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Reseña: Isla pequeña, Teatro Nacional.

diciembre 2, 2019 - Teatro
Reseña: Isla pequeña, Teatro Nacional.

Disfruté el libro, admiré la adaptación televisiva, pero ¿la adaptación teatral de Andrea Levy’s Small Island en el National Theatre tuvo éxito?

Pequeño cartel de la isla
Small Island es una historia épica entre Jamaica e Inglaterra antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial y explorando el colonialismo, el racismo, el amor y la identidad.

La novela cuenta la historia desde la perspectiva de cuatro personajes diferentes, pero la adaptación teatral de Helen Edmundson la reduce, convirtiendo a las dos mujeres Hortense (Leah Harvey) y Queenie (Aisling Loftus) en el foco principal.

Hortense y Queenie tienen personalidades muy diferentes: la primera es bien educada hasta el punto de ser tensa y tiene una tendencia a mirar a las personas, mientras que la segunda es más cordial, abierta de mente pero, al menos al principio, fácil de dirigir.

Ambos quieren escapar de sus vidas y de la identidad que les han sido prescritas.

Para Hortense, eso significa dejar su vida como ayudante / asistente de la casa a sus parientes ricos y convertirse en maestra; para Queenie, se está escapando de la granja de cerdos de sus padres en Norfolk.

Ambición y destino

Si bien Hortense está más calculada para lograr sus ambiciones, la vida de Queenie se encuentra en un nuevo camino casi por casualidad.

La primera sección de la obra establece las expectativas de las mujeres en el contexto de una sociedad patriarcal.

También establece las expectativas de una nación de su país «madre»; Hortense ve a Inglaterra como una tierra de orden y respeto donde habrá más oportunidades para ella.

La comunidad de Earls Court, donde Queenie se ha asentado, es como una versión de su esposo Bernard (Andrew Rothney), honrado pero egoísta y desconfiado de la diferencia o cualquier cosa que amenace el status quo.

Mundos chocan juntos

La guerra rompe barreras, revelando prejuicios cuando los mundos de Hortense y Queenie se estrellan.

Small Island es una historia apasionante, que se cuenta muy bien sin demasiado adorno en el escenario.

La tentación con una historia de esta escala, sin duda, sería ir a lo grande, pero el conjunto es mínimo y está deconstruido con algunas piezas representativas bien elegidas.

La película y la proyección se utilizan con moderación en momentos clave para lograr un mayor efecto.

Los personajes florecen

Este enfoque permite que la sala de la historia se construya y que los personajes florezcan y se desarrollen sin demasiadas distracciones visuales.

Small Island es un juego que tiene una resonancia extra dado el escándalo Windrush y se siente como el tipo de trabajo que el Nacional debería estar realizando.

Épica y sutil, universal e individual, tensa y divertida, conmovedora y conmovedora: es una obra teatral.

Son 3 horas y 10 minutos, incluido un intervalo, y le doy ⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️.

Véalo en el Teatro Nacional hasta el 10 de agosto.

 

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